La flacidez es, probablemente, uno de los signos de envejecimiento que más preocupa. No aparece de un día para otro. Es progresiva, silenciosa y, cuando se hace evidente, modifica el contorno del rostro y la expresión.
La buena noticia es que hoy existen soluciones eficaces para tratar la flacidez sin necesidad de cirugía. La clave está en comprender por qué aparece y abordarla con criterio médico.
De hecho, en la consulta del Dr. Escariz, una de las preguntas más habituales es clara: “¿Puedo mejorar la flacidez sin pasar por quirófano?”
En muchos casos, la respuesta es sí.
¿Por qué aparece la flacidez?
La flacidez no es simplemente “piel caída”. Es el resultado de varios procesos que ocurren a distintos niveles:
- Disminución progresiva de colágeno y elastina.
- Pérdida de grasa estructural profunda.
- Reabsorción ósea.
- Debilitamiento de ligamentos de soporte.
A partir de los 35–40 años, la producción de colágeno desciende de forma más acelerada. El óvalo facial pierde definición, los pómulos descienden y la línea mandibular se desdibuja.
En la consulta, el Dr. Escariz siempre insistimos en algo fundamental: existen distintos tipos de flacidez y no todos los tratamientos sirven para todos los pacientes.
Por eso, el diagnóstico es lo que marca la diferencia.
El error más frecuente: aportar volumen cuando el problema es soporte
Uno de los errores más habituales es intentar corregir la flacidez únicamente con volumen superficial. Esto puede generar rostros sobrecargados o artificiales.
La flacidez no siempre necesita más producto, sino una mejor estrategia. Por esta razón, el primer paso que realiza el doctor en la consulta es analizar qué componente predomina: ¿Hay pérdida estructural profunda?, ¿existe laxitud cutánea?, ¿ambas cosas a la vez?.
Solo tras esa valoración se diseña un plan personalizado.
Posibles tratamientos médicos para tratar la flacidez sin cirugía
- Bioestimulación: activar el colágeno propio
Uno de los abordajes más elegantes es estimular la producción natural de colágeno. Los tratamientos bioestimuladores actúan en profundidad, mejorando firmeza y calidad de la piel de forma progresiva.
No generan volumen inmediato. Generan regeneración.
El Dr. Escariz recomienda esta opción especialmente en pacientes que comienzan a notar pérdida de firmeza pero desean resultados sutiles y naturales.
- Reposicionamiento estructural
En determinados casos, la flacidez se debe a la pérdida de soporte profundo. Aquí el objetivo no es rellenar arrugas visibles, sino recuperar puntos de anclaje estratégicos.
Mediante técnicas precisas en planos profundos, se puede mejorar el óvalo facial sin sobrecargar el rostro.
Aunque en estos casos la cirugía de lifting es la mejor solución, existen otros tratamientos como la radiofrecuencia de Morpheus 8 (aunque menos efectivos) para solucionar esta condición.
- Neuromoduladores como complemento
Aunque se asocia principalmente a arrugas de expresión, los neuromoduladores pueden complementar el tratamiento de la flacidez relajando músculos que traccionan hacia abajo determinadas zonas del rostro.
El resultado es una ligera elevación y una mejora del contorno, siempre desde la naturalidad.
¿Cuándo es el momento adecuado para empezar?
La prevención es fundamental. Cuanto antes se comience a estimular el colágeno y mantener la estructura facial, menos intervenciones serán necesarias en el futuro.
Muchos pacientes comienzan entre los 38 y 45 años con tratamientos suaves que mantienen firmeza y retrasan descensos más marcados.
El momento ideal no depende solo de la edad, sino del diagnóstico individual.
Si quieres más información no dudes en contactar con nosotros.









